jueves, 3 de septiembre de 2020

EDUCACION Y PANDEMIA

 

LA EDUCACIÓN EN LOS TIEMPOS DE LA PANDEMIA

El 2020 será recordado como un año aciago para toda  la humanidad. De alguna manera ha afectado a los más de siete mil millones de moradores de esta sufrida tierra. Unos han padecido la pérdida o la enfermedad de un pariente,  de un amigo o de un vecino. Será conmemorado también por la ineficiencia de los estados nacionales  en materia de prevención y previsión,  en aspectos cardinales como la salud y educación. Los elementales derechos que nacen de estos dos servicios han sido los más afectados fundamentalmente en aquella población desposeída  que representa los dos tercios en el caso nuestro.

Para subsanar una de las limitaciones,  el gobierno  está implementando una educación remota en todo el país.   Sin tener en cuenta  de  las condiciones mínimas para lograr este propósito, sin señal de internet en las áreas rurales de todo el  territorio nacional, y aun en las urbanas, sin los recursos económicos de los padres de familia para solventar los gastos, olvidando también  la falta de dominio del propio docente en el manejo de las tecnologías de la información y comunicación, aspectos que  impiden una cabal ejecución de esta estrategia y principalmente el desarrollo de las competencia y capacidades contenidas en cada área curricular, las que no están siendo  trabajado todas. Por eso es necesario que el Ministerio de Educación, tome decisiones sensatas y pertinentes para que la educación de millones de niños, niñas y adolescentes garanticen aprendizajes de calidad y continuidad del proceso en los grados inmediatos al presente año. 

En este sentido, se presentan diversos escenarios a tener en cuenta. El primero, es  que todos los estudiantes sean promovidos sin excepción. No obstante, por la calidad de nuestra educación remota trae complicadas secuelas. Por ejemplo,  los niños que concluyen el nivel  inicial no accederán a la primaria con las competencias y capacidades mínimas. Este problema se va a repetir con los niños y niñas que termina este nivel para ingresar a la secundaria, pero a quienes se les observa con mayor perjuicio son a los alumnos y alumnas que terminan la educación básica regular y tienen como objetivo la educación superior. La dificultad se extiende hacia los propios docentes y directivos.  El trabajo pedagógico con los niños, niñas y adolescentes promovidos deberá tener mayor esmero el año siguiente, por el hecho mismo de no haber desarrollado cabalmente las competencias del grado anterior.   

La otra alternativa es que sean promovidos solo aquellos estudiantes que verdaderamente han sido partícipes de la educación remota. Es decir, aquellos que han participado permanentemente en las clases por uno de los medios de difusión (radio, televisión o web) pero que hayan reportado también sus productos de las sesiones de aprendizajes a través de las evidencias, las que han sido calificadas mediante un determinado instrumento de evaluación. Si tenemos en cuenta este criterio, seguramente un significativo porcentaje de estudiantes no serán promovidos, por cuanto, no están cumpliendo con todas las exigencias básicas de la educación presencial y,  por otro lado, se estaría cometiendo una gran discriminación a otro grueso de alumnos que no han podido integrarse a este proceso, por problemas de conectividad, carencias de los medios tecnológicos y por otros motivos distintos debido a la precariedad económica de los padres de familia.

También debemos de tener en cuenta que, si postulamos implementar una verdadera educación integral, la estrategia remota que se está trabajando desde el estado está muy lejos de alcanzarla. Una primera carencia es que el propio Ministerio de Educación se encuentra trabajando sin un plan determinado, la secuencia de las sesiones de aprendizaje no demuestra una organización curricular establecida ni sistematizada. Se añade la priorización de ciertas áreas como matemática, comunicación y ciencia y tecnología, en menoscabo de otras que siempre se han considerado de menor importancia, cuando no lo son. Igualmente, las marchas y contramarchas en materia normativa y pedagógica respecto a esta educación nos hacen pensar que el propio estado no está seguro a que puerto quiere arribar. Con sinceridad, no vamos a lograr las competencias y capacidades de área ni de grado que los estudiantes deberían alcanzar al terminar este año académico actual.

Por eso tal vez sea necesario que el estado decida, aunque no comunique por obvios motivos, que no debe haber promoción para los estudiantes de todas  las instituciones públicas y privadas y que se retome las clases en año venidero, dejando en el olvido  este infausto periodo. No nos olvidemos que el atraso no será  solo es para el estudiante y los padres de familia,   constituye un enorme retroceso para  el país y toda la humanidad. Amalaya sirva de reflexión para cada ser humano, que la supuesta normalidad en que nos habíamos acostumbrado y aceptado, no era justa, ni equitativa como creíamos. Ojala que el estado finalmente invierta en la educación los índices promedios que cualquier nación civilizada, para que la educación remota no solo sea alternativa en tiempos de crisis, muy por el contrario constituya una herramienta más de aprendizaje para el estudiante, el maestro y el propio padre de familia.

 

 

 



 


1 comentario:

  1. Querido Fredy sería tan bueno hacerle llegar estás sugerencias al nuevo gobierno no crees?

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