PUENTE PUKAYAKU

Cruza el río Yanamayo y es parte del camino inka.

LAGUNA DE PEROLKOCHA

Difícil de llegar pero vale la pena.

PIRUSHTU DE KONDOR

Centinela de San Luis, sobre Roqruwarka

FLOR DE SHAQAPA

Orquidea andina, que crece sobre los 4000 m.s.n.m.

MONOLITO CON LA FIGURA DE JAGUAR

Encontrado en centro poblado de canchabamba.

viernes, 21 de febrero de 2025

SAN LUIS, HISTORIA Y FUTBOL

 


BREVE HISTORIA DEL FUTBOL SANLUISINO

Es el deporte más popular del mundo, no necesita gran parafernalia para practicarlo. A diferencia de otros juegos, solo requiere de un espacio razonable, un arco que a veces son cuatro piedras o dos pares de hitos y una pelota, que puede ser al final cualquier objeto que se pueda patear. Su antigüedad en el caso nuestro, no debe tener ni un siglo, probablemente los ascendientes empezaron a jugar futbol desde la década de los 30 o 40 del siglo pasado. Es el entretenimiento que con mayor frecuencia y pasión se practica en nuestro pueblo. Promueve la actividad física, salud mental e interacción social.

Se inició este buen pasatiempo con grandes limitaciones. En aquel tiempo todo era escaso y dispendioso, muy lejos del alcance de todas las personas que habitaban estas lejanas zonas. A falta de pelotas de futbol, hasta la década del 60, este objeto, se confeccionaba con la vejiga del cerdo, que servía de “blader”. Para esto se esperaba pacientemente el beneficio del puerco y apropiarse del valioso órgano urinario porcino. Luego se inflaba a puro pulmón, hasta que adquiera un tamaño adecuado e inmediatamente para forrar con trapos, telas, para protegerlo. Finalmente, se tenía el valioso balón de futbol y empezaba la fiesta deportiva.


                                        


A la carencia del balón se sumaba la falta de los uniformes y los zapatos de futbol. Estos últimos principalmente. Desde los cincuenta y sesenta los famosos “chuzos” o zapatos de futbol, eran de todo cuero y suelas, igual que las perillas o toperoles, unidos y asegurados a puro clavo de metal. De aquí nació la costumbre de revisar los zapatos al iniciar los partidos o durante los cambios de jugadores, para asegurar que los clavos no estén expuestos para no lastimar al rival, ni reventar las pelotas. En las comunidades jugaban con llanque o descalzos, recuerdo los puntapiés que daban con los pies desnudos a pelotas duras, pesadas y húmedas, hechas con piel de vacuno. Esos eran futbolistas, valientes, aguerridos, ellos sí, dejaban la piel en la cancha.

Nuestro primer estadio fue la plaza de armas, espacio en donde también se desarrollaban otras actividades como los desfiles, las tardes taurinas, las kermeses, las actividades litúrgicas, etc. Cuentan que un enorme defensa sanluisino podía patear la pelota desde el extremo este de la plaza hasta nuestra valiosa y antigua paccha, casi dos cuadras de distancia.  

El futbol como en las artes, las ciencias y otras cualidades humanas, se lleva quizás en las venas. En este tiempo, hemos observado familias de futbolistas, generaciones que tienen habilidades innatas para el deporte rey. Por eso se puede señalar que han heredado el dominio del balón y el arte del futbol de padres e hijos, e incluso de abuelos a nietos.

De la generación más antigua de futbolistas sanluisisnos, podemos señalar a los Vaez Blas (Roberto y Fortunato) a los Olacua Ghigho (Antonio y Leoncio) a los Alvarado Aguirre (Antero y Zenón) a los Welsh Giraldo (Pompeyo, Fernando y Rolando).

En la siguiente generación continúan los Olacua Leon (destacaron, Marco, Yulino y Nilton) los Vaez Reyes (se distinguió Bilo Vaez), los Alvarado Collens (Diógenes y Juan).  A ellos se sumaron los Blas Jimeno (sobresalieron, Alberto y Víctor) los Escudero Fitzcarrald (resaltaron Alberto y Julio) los Brito García (destacaron Fernando y Santiago) y esta misma familia más tarde se suman los Blanco Brito (Edison, Kisther, Jimmy, Custodio). Mas tarde de los Alvarado aparecerían excelentes futbolistas como Arnaldo y Juan Carlos y de los Escudero, Edén y Carlos Daniel. ´

En las nuevas generaciones, me refiero de este milenio, aparecieron excelentes futbolistas, con grandes cualidades futbolísticas.  Es el caso de los López Valverde, de los Arellán Olacua, precisando, que, en este caso, inicia Aquino Arellán, continúa su hijo Manuel y de éste, sus hijos, Jean y Cristhoper. Seguramente en esta larga lista omitimos sin intención otros valores, que lo iremos incorporando a medida que recibamos información y comentarios.

Fue así que el deporte más popular del mundo se fue enraizando en las buenas costumbres sanluisinas. Los primeros partidos oficiales se hicieron entre sanluisinos,  los populares washa barrio y kay barrio (hoy José Olaya y Ramón Castilla) protagonizaron encuentros  vibrantes, llenos de entusiasmo y fanaticada. Muchos de esos enfrentamientos nunca terminaron, por las exacerbadas pasiones ante de la derrota de uno de los equipos. El crecimiento del Colegio Fitzcarrald y la implementación el área de Educación Física permitió también que el deporte se fortalezca y difunda, aunque con una dirección técnica empírica, como siempre (1). De aquí nacen los enfrentamientos deportivos inacabables entre nuestro plantel y el Amauta Atusparia de Chacas. Si la disputa entre los barrios despertaba frenesí, imagínense con un rival del hermano pueblo vecino.

Es necesario añadir que el estadio del casco urbano, la cancha de fulbito y el parque infantil se construyó en 1973 aproximadamente, con el apoyo de la Empresa Suministro de Equipos, (responsable de la edificación de la carretera hacia Piscobamba) permitiendo la práctica deportiva y el entretenimiento con mayores espacios y libertades. Esta infraestructura deportiva era propiedad de le Escuela primaria N° 86375, hoy llamada Daniel Badiali Masironi. 

Mas tarde, en la década del 80, organizaron los partidos master entre los dos barrios tradicionales mencionados. Pudimos gozar a las viejas glorias, demostrar lo bueno que fueron, aun después de las cuatro décadas. Lamentablemente, en algunos casos degeneró en violencia verbal y agrias ofensas entre amigos y parientes de un mismo pueblo. Asimismo, se promovió un par de encuentros deportivos entre las selecciones master de San Luis y Chacas, que tampoco terminaron en forma ejemplar, ni fraternal.

En la década del 90, en el año 1994 específicamente, la Unidad de Servicio Educativo de la provincia (USE en aquel momento), organiza el Primer Campeonato Intercomunal, a través de la Promoción Educativa Comunal, siendo este un evento solidario, horizontal y con participación plena comunitaria, empero, no tuvo continuidad. En la actualidad se fomentan los campeonatos intercomunales, que han derivado en violencia y con excesivo consumo de licor, desvirtuando sus fines esenciales.

En el año de 1998 se inicia la Liga Distrital, con miras a la participación en el futbol nacional. En el desarrollo de este certamen, destacó nítidamente el Club Ramón Castilla, equipo que campeonó en la región y disputó la fase interregional. Por primera vez arribaron a San Luis, equipos de la talla de Carlos Manucci de Trujillo por ejemplo.  Seguramente uno de los propósitos de las ligas distritales y provinciales, han sido y son, la promoción de jóvenes valores de cada localidad con proyección nacional, pero lastimosamente, para las etapas de mayor competencia siempre se han recurrido a futbolistas y comando técnico de otros lugares, ocasionando costos que los dirigentes locales no pueden sufragar.

Sería injusto no señalar a futbolistas, que, no siendo sanluisinos, dejaron su aporte con sus cualidades y experiencia. Entre ellos principalmente policías, docentes y otros trabajadores. De los primeros tenemos a Richard Farro, William Gordillo, Elías Torrealba, Victor Chuica, etc.  Y entre los profesores a Jorge Rojas, Javier Herrera (el popular Cardón), Amilcar Mostacero, Walter Rodriguez, etc. Adjuntamos una lista de futbolistas de todos los tiempos, para conservar el buen recuerdo del “jogo bonito” sanluisino y el magnífico ejemplo de nuestros deportistas que derramaron “sangre, sudor y lágrimas” por los colores de sus emblemas de la tierra que los vio nacer.

(1) Las autoridades locales deberían impulsar políticas deportivas, contratando entendidos en los deportes básicos. Por lo menos para que promuevan el deporte en las instituciones educativas con mayores metas de atención. No solo se trata de organizar campeonatos que solo generan diversión y no conducen a nada.


FUTBOLISTAS SAN LUISINOS DE TODOS LOS TIEMPOS

 

GENERACION: 1950 – 1965

ARQUERO

DEFENSAS

MEDIOCAMPO

DELANTEROS

Roberto Vaez

Luis Jimeno

Fortunato Vaez

Danilo Barrera

 

Luis Villavicencio

Danilo Barrera

Antero Alvarado

 

Pompeyo Welsh

Fernando Welsh

Fortunato Small

 

Zenón Alvarado

Antonio 0lacua

Victoriano Alvarado

 

Francisco Ramirez

Rolando Welsh

Pepe Gutiérrez

 

Fernando Ghiggo

Leoncio Olacua

Manuel Gambini

 

Luis Zúñiga

Augusto Gonzáles

 

GENERACION: 1965 – 1980

ARQUEROS

DEFENSAS

MEDIOCAMPO

DELANTEROS

Francisco Sandoval

Justino Calixto

Alberto Escudero

Andrés Sánchez

Adolfo Araoz

Jesús Villavicencio

Diógenes Gambini.

Antonio Pasco

Reynaldo Blas.

Mauro Gutiérrez

Benjamín Figueroa

Rolando Maguiña

Alcides Jimeno

Pascual Sánchez

 

Eleazar Llanca

 

Mercedes León

 

 

 

Gaudencio Llanca

 

 

GENERACION: 1980 – 1995

ARQUERO

DEFENSAS

MEDIOCAMPO

DELANTEROS

Kleber Blas

Julio Olacua

Julio Escudero

Alberto Blas

Gilberto Vidal

Roger Aguirre

Víctor Blas

Diógenes Alvarado

Aquino Arellano

Roger Cava

Fernando Brito

Juan Alvarado

Celso Blanco

 

Augusto Mendoza

Marco Olacua

William Gambini

 

 

 

GENERACION: 1995 - 2010

ARQUERO

DEFENSAS

MEDIOCAMPO

DELANTEROS

Ermen Blanco

Edison Blanco

Kishter Blanco

Nilton Olacua

Manuel Arellan

David Blanco

Custodio Blanco

Juan C. Mejía

Jimmy Blanco

Martin Vásquez

Santiago Brito

Pepe Zúñiga

Miguel Monzón

Vladimir Aguirre

Arnaldo Mejía

Edén Escudero

Edgar Vaez

Erick Rucana

Wilder Fitzcarrald

 

 

Wilmer Figueroa

 

 

 

 

 

 

GENERACION: 2010 - 2025

ARQUERO

DEFENSAS

MEDIOCAMPO

DELANTEROS

Joseph Eugenio

Jean Arellán

Ronald Ayala

Cristhoper Arellán

 

Nelson Vaez

Cristiam López

Daniel Escudero

 

Carlos Oyola

Diego López

 

 

Hawe Rivera

Arturo Escudero

 

 

Elvis Rivera

 

 

 

 

 

 

 NOTA. Esta lista se irá completando, en la medida que nos proporcionen información algunos amigos y paisanos conocedores del deporte local.

 

 

viernes, 7 de febrero de 2025

ANECDOTARIO DE MI TIERRA

 

ANECDOTARIO SANLUISINO I

MAÑU TILÍN.

Don Manuel era un hombre nacido y crecido en el caso urbano de San Luis. Alto, delgado, de piel clara, siempre con su sombrero y su infaltable desteñido saco gris. No era un loco de remate, pero tenía acciones y conductas rayando con la insensatez. Muy intrépido y hasta temerario. Nunca hizo daño a nadie, era un hombre educado y servicial, pero como se dice en el lenguaje coloquial, le faltaba un tornillo. Todo el pueblo le llamaba cariñosamente Mañu Tilín.

Llegó a ser miembro de la antigua Guardia Civil, era a su manera un Capitán Paiva. Aquella noche buena, el inmediato superior, les había ordenado: Esta noche si encuentran ebrios en las calles o cantinas, enciérrenle veinticuatro horas en la sala de meditación. Fiel a su manera de ser, estuvo recorriendo durante horas las frías calles de Huaraz, al ingresar a un bar encontró a su jefe en compañía de Baco. No dudó ni un instante, lo redujo y enmarrocó al superior pese a sus protestas y amenazas. Luego fue trasladado a la Comisaría en donde permaneció largas horas encerrado en el día de la navidad. Fue el motivo para que le dieran de baja del cuerpo policial. 

Permaneció en Huaraz por algún tiempo, comentan también que, don Mañu Tilín, ganó un osado concurso, en realidad fue un reto, una apuesta. Cruzó el caudaloso río Santa, sobre un delgado madero labrado y extendido en el ancho del río. Lo extraordinario de esa aparente sencilla tarea, es que nuestro personaje atravesó pedaleando una bicicleta.

De regreso al terruño, continuó con su vida azarosa. En este lugar tenía un pequeño fundo, en el que se dedicaba a la agricultura y ganadería. Su compañero inseparable era un caballo alazán, quien había se había complementado tan bien con el amo y jinete que hasta entraban a algún establecimiento comercial para comprar vituallas básicas. Parece también que su precariedad mental se fue acentuando con la vejez, imitaba el ulular de la ambulancia, pero extrañamente montado sobre su misma bestia.

Cuentan que, en una fiesta de carnavales, en un acto voluntario, aunque siempre lo negó, llegó a besar a una distinguida dama del lugar. Ésta inmediatamente acudió a la comisaria para denunciarlo por semejante falta de respeto. Convocado a la oficina policial y acusado reideramente por la ofendida mujer, cansado de la misma cantaleta,  manifestó: Bueno señora, si no le ha gustado el beso que la di, pues devuélvamela. 

Aquella vez del terremoto del setenta, arribaron al pueblo dos helicópteros trayendo ayuda para los damnificados. El pueblo entero se movilizó con miedo y curiosidad para espectar por primera vez esas a extrañas aves de metal. Para continuar el viaje a la lejana ciudad de Pomabamba, el piloto solicitó la compañía de un guía, seguramente por la inexperiencia del militar y la poca tecnología de la época. Alguien levantó efusivamente la mano. Quien otro podía ser, era don Manuel. Se subió a la nave despidiéndose de la multitud, agitando el sombrero. Una semana después, Mañu Tilín, regresaba a San Luis después de recorrer el largo camino de herradura, con la ropa sucia, polvorienta y los zapatos destrozados.

Una madrugada se dirigía a sus tierras de la parte alta, para salar a su ganado. Había salido muy temprano. Invadido por el frio, quiso encender un cigarrillo, pero como el viento venía en contra apagaba el cerillo reiteradamente. Volteó el caballo en sentido contrario al viento, encendió el cigarro y continuó el camino. Con las primeras luces distinguió de la silueta del pueblo que había dejado aun a oscuras, con sorpresa y disgustado exclamó: carajo, ¿Aquí hay otro San Luis?

 

PANCHO BRONCA.

Fue un personaje muy singular de este pueblo. Su nombre era Francisco, pero seguro se ganó el apelativo por ese carácter fuerte y violento que aun enfrentaba a las autoridades. No obstante, era un sujeto simpático, respetuoso y de buen castellano. Las anécdotas que referimos en este relato, fueron en estado de ebriedad, como solía estar con frecuencia. En estado ecuánime era todo un caballero.  

Con unas copas demás, don Pancho paseaba por las escasas calles del pueblo montado sobre su dócil caballo blanco. Nadie sabe por qué lo hacía. Un atardecer, cabalgaba a cierta velocidad sobre el polvoriento jirón norte paralelo a la Plaza de Armas. Un vecino había cavado en su calle de corredor a corredor, una zanja para arreglar la tubería de agua potable. Lo cierto es que nuestro sujeto no se percató del surco abierto y el caballo que se desplazaba a buen paso se detuvo bruscamente. El caballero fue lanzado en forma violenta. Los pocos transeúntes se rieron de la estrepitosa caída, porque hay revolcones que causan pena, dolor, pero otros irremediablemente provocan hilaridad y hasta carcajadas.   Don Pancho, se incorporó rápidamente y dijo enojado: Carajo, ¿de qué se divierten?, cada quien tiene su forma de descabalgar.

Siempre andaba con la respuesta precisa. Dicen que un tiempo estuvo en la costa trabajando como pescador,  probablemente en esos lares habría aprendido la picardía del criollo. Al medio día cuando los estudiantes retornaban a casa, le saludaron en forma burlesca. El respondió: Buenas tardes estudiantes de hoy, excrementos del mañana.

En una campaña electoral, había arribado a esta tierra, el candidato Raúl Diez Canseco, sobrino del presidente Belaunde. En pleno mitin, nuestro paisano hablaba en voz alta, desconcentrando e interrumpiendo al orador. Un miembro de seguridad se le acercó a don Pancho y le susurra algo en el oído para que no interrumpiera el discurso. ¡¡¡¡¡¡A mí que eme me importa!!!!!!  tronó la voz en toda la plaza.

En otra oportunidad un compañero del colegio, empezó a molestarlo en horas de la noche: Panchooooo, Pancho Broncaaaaa, reiterando de esquina a esquina. Seguramente lo reconoció al estudiante pequeño y delgado. Cállate cholito mísero de alimento. Nunca volvió a fastidiar al susodicho.

En otra ocasión vociferaba en contra de la autoridad local:  Ladrón, miserable, usurpador, etc, etc, etc. Cansado de escuchar tanta ofensa e insultos la autoridad local fue a enfrentarlo. Don Pancho, apenas vio sus intenciones cambió de discurso inmediatamente. Es una gran autoridad, el mejor de todos los tiempos, trabajador y honrado, etc, etc, etc. El alcalde era un corpulento gigante de más un metro ochenta centímetros.

En otra fecha, caminaba el paisano, mencionado, emponchado en pleno sol al medio día, en una larga ausencia de lluvias. En la esquina encuentra a don Fermín, un conocido prestamista del lugar. Saluda con respeto: Buenas tardes don Fermín. Como estás Panchito, ¿Qué calor, que sequía, a que se deberá no? Y la respuesta fue absolutamente sincera: ¿No se deberá a los altos intereses?


                                        

                                                           SAN LUIS EN LA DECADA DE 1950